3 razones para visitar el Castillo de Nalda


Valor Cultural

En el año 2012 el Ayuntamiento de Nalda e Islallana se propuso adecuar como mirador lo que hasta entonces era tan solo el Cerro del Castillo y se iniciaron campañas arqueológicas en el marco de un proyecto de fuerte impulso local para el estudio, interpretación y rehabilitación de la antigua fortaleza.

Las primeras noticias que hacen referencia al castillo de Nalda datan el año 1299. No obstante, su origen pudiera ser anterior, dada su situación estratégica en el trazado del sistema defensivo formado por las fortalezas del valle del Iregua, frente al dominio musulmán.

Su desaparición llegó con la abolición de los señoríos a comienzos del s. XIX. A partir de ese momento se usó como cantera, sus materiales se expoliaron y los escombros acabaron por ocultar la antigua fortaleza.

Finalmente, el cerro fue acondicionado como era de trilla y en sus entrañas se excavaron las pequeñas bodegas de vino familiares que hoy podemos ver en el entorno.

Recursos para la visita e interpretación

El acceso es libre y gratuito. El yacimiento ha sido acondicionado para la visita púbica, con pasarelas y un mirador, y está prevista la instalación de carteles informativos. Si dispone de un folleto explicativo para la visita libre. Para visitar el castillo se recomienda hacerlo a pie desde la Plaza de la Tela, cruzando el Arco de la Villa, rodeando la Iglesia de la Virgen de la Asunción y ascendiendo por la calle Castillo hasta la cima. El camino está señalizado.

Se organizan con cierta regularidad visitas guiadas por los arqueólogos que están llevando a cabo las excavaciones arqueológicas y por otros miembros del municipio vinculados con el proyecto. No obstante, es posible concertar visitas en cualquier otro momento, para ello, hay que contactar con el Ayuntamiento de Nalda.

Localización

Se localiza en Nalda, La Rioja.


¿Qué vas a descubrir en el Castillo de Nalda que no encontrarás en otro lugar?


El centro de poder de un vasto territorio que desde el s. XIV se ligó al de la familia Ramírez de Arellano convirtiéndose en, el Señorío de Cameros, que se extendía desde el norte de la actual provincia de Soria hasta el Valle del Ebro.