3 razones para visitar la Motilla del Azuer


Valor Cultural

La Motilla del Azuer constituye el yacimiento más representativo de la Edad del Bronce en La Mancha (2200-1300 a. C.), dentro de una tipología de asentamiento único en la Prehistoria, las motillas. Éstas reciben su nombre porque forman una elevación artificial dentro de un espacio circundante eminentemente llano. Además,  se consideran monumentos excepcionales por su riqueza científica y por su escasez en número. Dentro de este escenario, la Motilla del Azuer ha sido la más investigada y documentada en la actualidad, así como la única en la que es posible recorrer su interior.

Recursos para la visita e interpretación

Las visitas al yacimiento siempre son guiadas para una correcta interpretación del mismo. El inicio se desarrolla en el museo Comarcal de Daimiel, que actúa como Centro de Interpretación de la Motilla, donde también, de forma guiada y a través de vídeos, audio guías, paneles, maquetas, recursos multimedia, etc., se introduce al visitante en el mundo de la Edad del Bronce.

Con posterioridad se produce el traslado al asentamiento, donde además del propio recorrido por el interior de la Motilla, existe un Centro de Visitantes habilitado con baños, paneles y diferentes recursos expositivos.

Localización

La Motilla del Azuer está declarada Bien de Interés Cultural desde 2013. Se localiza en Daimiel, Ciudad Real.


¿Qué vas a descubrir en la Motilla del Azuer que no encontrarás en otro lugar?


Es un enclave fortificado integrado por una serie de muros concéntricos de aspecto monumental en torno a una torre central, que defendían una serie de recintos donde se gestionaban, controlaban y protegían una serie de actividades de carácter económico. En la actualidad es posible reconocer silos de almacenaje, hornos, y diferentes estancias al respecto. Especialmente singular es el pozo situado en el patio oriental, y que corresponde con el sistema hidráulico más antiguo documentado en la Península Ibérica. En el exterior de esta muralla se emplaza el poblado en el que, de forma diseminada, se advierten las viviendas y casas. Este área espacial coincide, además, con la necrópolis de este asentamiento.